• Alas para el Cambio

La no violencia hacia la mujer

Karemjaputz Navarro Jaramillo.


Uno de los principales problemas con los que me enfrento en la práctica diaria de mi profesión es la referencia que hacen mis pacientes hacia la violencia de la que son objeto.


Si bien es cierto que vivimos en un contexto sociocultural estructurado y diseñado por hombres y para hombres, donde se instruye a la niña desde temprana edad a cumplir con un rol de mujercita muy influenciado por una socialización de genero donde las mujeres son princesitas amables, que no saben decir no y que buscaran hacer todo lo posible por agradar a otros. También es cierto que la violencia no está escrita en una ley universal donde las mujeres deban someterse al maltrato, manipulación y la violencia.


El aprendizaje que hemos adquirido en la infancia, determina de manera fundamental como habremos de comportarnos en la edad adulta; una niña que ha crecido en un ambiente hostil, donde es despreciada por ser mujer, donde no es tomada en cuenta y no se le permite pensar y actuar de acuerdo a sus gustos y necesidades, donde observa todos los días como mamá es violentada, golpeada o insultada, pronto se convertirá en una mujer sumisa, con miedo a vivir, probablemente con depresión o ansiedad y con un miedo terrible a contradecir o a salirse de ese rol aprendido, quizá habrá perdido las ganas de luchar y de salir de ese sistema de maltrato porque sabe que no lo logrará. Sin embargo, siempre hay tiempo de perder el miedo, recuperar la fuerza y la confianza en una misma y principalmente siempre hay tiempo de amarse.


¡Dejar el miedo a un lado! pasamos aguantando el sufrimiento de una mala relación por miedo a sufrir, a no quedarnos solas, a no perder y no pensamos que ya estamos sufriéndolo y solo falta dar el brinco para salir de esa alberca de podredumbre donde el violentador nos quiere tener.


Es momento, después de un eterno periodo de maltrato a las mujeres, de que nos empoderemos y me refiero a empoderamiento desde el más estricto sentido de la palabra, “Las mujeres deben tener el poder de pensar, de decidir, de crear, de ser libres, de estudiar, de vivir, de expresar, de actuar, etc.”


¡Mujeres, debemos comenzar amándonos a nosotras mismas, respetándonos, no permitiendo insultos, siendo asertivas; la asertividad es la base del respeto mutuo y la no permisividad hacia la violación de los derechos de las mujeres!

Demos el paso hacia el cambio desde dentro, que ese paso apenas comieza…

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