• Alas para el Cambio

Decálogo por la construcción de vidas sin violencia.



1. Yo me amo


Amarte es la mejor decisión que puedes tomar respecto a tu existencia. Dejar de creer que no merecemos ser felices en la vida; que valemos menos que nuestras parejas; que no somos inteligentes y atractivas.


2. No estoy sola, cuento contigo


No sentirse sola es un principio básico. Si estás en una situación de riesgo, no te olvides que hay muchas personas a tu alrededor con las que puedes contar.


3. Prefiero amigos que enemigos


La suma de acciones nos permitirá construir relaciones basadas en el respeto, equidad, igualdad y tolerancia con el otro u otra. Hagamos alianzas

con los “nuevos hombres” que luchan por transformar la masculinidad tradicional.


4. Me responsabilizo de mis actos


Si estás viviendo una relación de violencia es importante identificar que tienes derecho a cuidarte a ti misma y que mereces vivir mejor; identifica, no te culpes y actúa para cambiarlo.


5. Me enfoco en mi seguridad


Recuperar los espacios públicos es tarea de todas y todos. Construyamos espacios urbanos que permitan a mujeres y niñas sentirse libres y seguras.


6. Expreso mis emociones con responsabilidad


En ambientes de violencia, lo importante es preguntar y dejar que la otra persona se abra a expresar lo que necesita y quiera compartir. Debemos fijar toda nuestra atención, tener una escucha activa, sin prejuicios ni comentarios negativos; mostrar que estamos presentes, en ese momento, para esa persona y aceptar sus emociones negativas (tristeza o ira) porque son tan válidas como la alegría o la felicidad.


7. Yo me respeto


No es mi responsabilidad inspirar respeto, es un deber del otro(a) respetarme.


8. Porque me quiero, me cuido y apapacho


Es mi deber cuidarme, curarme y abrazarme con la energía del corazón. Aprender a acariciarme con el alma y a darme cariño, no permitiré menos del otro(a).


9. Cuido mi imagen en las redes sociales


Las filtraciones de información en los casos de violencia contra las mujeres, nos revictimizan y nos pone en riesgo. La violación a mi privacidad me expone a más agresiones, nadie tiene derecho a entrar en mi espacio.


10. Soy solidaria con las demás


La unión como sociedad, como gobierno, nos permitirá que no haya nunca ni una más. La suma de esfuerzos nos invita a dejar de ser indiferentes, a superar la apatía y desinterés ante situaciones que pueden derivar en mal trato, discriminación, agresiones y violencias hacia las mujeres y las niñas.




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